Historia

Por Juan José Gilsanz

Navalmanzano asienta su historia y desarrollo en torno al arroyo Malucas. En sus márgenes se han asentado pueblos que cazaron en nuestros bosques o pescaron en sus aguas. Sin descartar que haya restos Paleolíticos o Neolíticos por descubrir, es segura la presencia de hombres prehistóricos que ya conocían los metales. Han aparecido testimonios de la Cultura del Vaso Campaniforme y de pueblos del Bronce Final (Cogotas I), que seguirían su curso buscando pastos para sus ganados o tierras fértiles para sus breves ocupaciones.A falta de excavaciones sistemáticas, el salto histórico hay que darlo hasta el mundo romano. Hay restos de cerámicas sigillatas cuya decoración nos situaría en la segunda mitad del siglo IV.

 

Si hubo reocupación visigoda de esas construcciones bajo imperiales romanas lo dirá un día el estudio de los yacimientos. De momento, los hallazgos de Aguilafuente y de Fresneda de Cuéllar, ambos junto a nuestro arroyo-río, nos hace pensar en sentido positivo.

 

La invasión musulmana fue un paréntesis habitacional en las riberas del Malucas. Sin embargo, su propio nombre parece derivar de una voz arábiga, Maluk, traducido como "río de las fincas o propiedades". Sería lo que los agarenos encontraron en nuestras tierras: explotaciones de grandes propietarios del declive del mundo romano y visigodo.

 

La reconquista y repoblación cristiana al sur del Duero, y más concretamente en la zona de Cuéllar, tuvo lugar tras la batalla de Simancas (año 939). Dadas las pocas defensas naturales que ofrece nuestro territorio y la debilidad fronteriza de ese momento, es poco probable que Asur Fernández asentara cristianos en el lugar que ahora ocupa Navalmanzano. Es más, Almanzor asolaría estas tierras en el 977.

 

Habrá que esperar más de 100 años para que nuestra comarca sea repoblada con ciertas garantías. Tras la reconquista de Toledo por Alfonso VI (1085) se aleja el peligro infiel y los cristianos del Norte bajarán hasta el Sistema Central atraídos por las amplias concesiones reales en forma de "cartas-puebla". Cuéllar y su comarca serán repobladas entre el 1072 y el 1109 por obra del ayo del rey, Pedro Ansúrez. Desde la Villa, de manera típicamente concejil, se fueron organizando asentamientos humanos y haciendo surgir aldeas en su alfoz. Cuando le toca el turno a Navalmanzano, se elige el lugar que ahora ocupa el caserío, una vega fértil y más próxima al arroyo Polendos. Quizás aprovecharan alguna vieja construcción bajoimperial como núcleo aglutinador.

 

El primer testimonio documental de la existencia del pueblo medieval es de mediados del siglo XII. Por él sabemos que Alfonso VII "El Emperador", agradecido por la colaboración repobladora, entrega al obispo y a la Iglesia de Segovia una serna entre "...Fontem Pelavi et Nava de Maçanu, et vocatur Nava Salsa". Empezarán a llegar repobladores del Norte en busca de unas tierras que se les entregan de forma muy ventajosa y cada vez más seguras. Sobre sus lugares de origen, por los apellidos de los primeros testimonios escritos, por la hagiografía y la toponimia, me inclino a pensar que serían riojanos, palentinos, cántabros y navarros.

 

Desde el siglo XV (24/XII/1464), y en virtud de una concesión de Enrique IV a D. Beltrán de la Cueva, se coartan las libertades municipales para quedar vinculados, como toda la Tierra de Cuéllar, a la Casa de Alburquerque. Pasamos a ser un lugar de señorío, con lo que esto implica de subordinación política y fiscal.

 

Su situación privilegiada, en un cruce de importantes caminos, hizo que, en nuestra Edad Media, pasaran por Navalmanzano reyes y personajes destacados de aquella época histórica.

 

A mediados del siglo XVI ya contamos con datos demográficos: 48 vecinos pecheros. Para 1591 serán 76 pecheros, 27 hidalgos y 1 clérigo. Las dificultades económicas de algunos de estos vecinos y nuestra situación fronteriza en la Tierra de Cuéllar, les empujaba a ganar un dinero extra e ilegal vendiendo maderas que sacaban de noche y sin permiso. Son momentos también de la aventura americana. Sin pruebas documentales que lo certifiquen, en Navalmanzano nacería el infortunado conquistador Pánfilo de Narváez.

 

A finales del XVI Navalmanzano se ve afectado por la peste. Pero las consecuencias parece que no fueron demasiado graves gracias a la intercesión de San Roque. Por eso, a principios del siguiente siglo se levanta la sencilla ermita de San Roque, por parte del concejo y del agradecido vecindario.

 

El siglo XVII, en sus años finales, fue tan aciago que el pueblo estuvo a punto de desaparecer, como les ocurrió a otros de la zona. Malas cosechas concatenadas, impuestos excesivos, mortandad elevada, emigración... No obstante, en 1683, se acuerdan las condiciones para realizar el retablo barroco de la iglesia parroquial, hoy ubicado en la ermita de Santa Juliana.

 

El siglo XVIII es de recuperación económica y demográfica: el catastro del marqués de la Ensenada certifica lo primero y el censo de Floridablanca de 1786, con una cifra de 847 habitantes, ratifica lo segundo.

 

El siglo XIX comienza repleto de calamidades: malas condiciones climáticas e inundaciones de los arroyos que arruinaron las cosechas, escasez de alimentos, enfermedades y guerra de Independencia. Todas juntas, hacen comprensible el descenso demográfico que llevaron aparejado.

 

Como en casi toda España, la invasión francesa fue una pesadilla para los navalmanzanenses. Desde su llegada a tierras de Segovia, las tropas napoleónicas incomodaron a los campesinos pidiendo trigo y carne para alimentar las tropas y carros y reses para el transporte de sus pertrechos militares. La forma de conseguirlo era la extorsión.

 

Al iniciarse el reinado de Isabel II (1837), se abole el régimen señorial y finaliza nuestro sometimiento al yugo de los Alburquerque. Cada pueblo tendrá ayuntamiento propio, autónomo, constitucional e independiente, no supeditado al de Cuellar. Será también el momento del declive de la Comunidad de Villa y Tierra, solo en pie por la posesión de unos bienes comunales.

 

A mediados de siglo la mejor descripción de Navalmanzano la encontramos en el "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar" de D. Pascual Madoz (1849). Por él sabemos que la población ascendía a 1.207 almas, que había 250 casas de inferior construcción y de un solo piso (...) casa de ayuntamiento, cárcel, escuela de instrucción primaria infantil común a ambos sexos a la que concurren 60 niños y 30 niñas (...) una fuente de buenas aguas (...) y el cementerio está en paraje que no ofende a la salud pública. Producía trigo, cebada, centeno, algarrobas, garbanzos y patatas, ganado lanar y vacuno y alguna caza menor. La única industria detectable se circunscribía a la agrícola y al carboneo.

 

La garra desamortizadora cayó también sobre Navalmanzano a fines de esta centuria. Los bienes de manos muertas (Ayuntamiento, Iglesia, sus Cofradías, Cabildo y Conventos de Cuéllar, catedral de Segovia,...) pasaron a propiedad particular. Casas y solares, tierras y pinares engrosaron las posesiones de Eduardo Baeza, Frutos González Salamanca, Ramón Azcano, José Gómez, Valentín Sebastián, Apolinar Nieto, Juan Gilsanz de Frutos, Pedro Fernández Nieto,...

 

Con el siglo XX llegan adelantos y mejoras al pueblo que cambiarán modos de vida: la electricidad (1908), servicio de automóviles de línea (1914), el teléfono (1916),... También llegaron desgracias para algunas de sus familias: seis reservistas tuvieron que luchar en la guerra de Marruecos (1909), un incendio que afectó a varias viviendas (1912), pedrisco (1912) y heladas (1914) que afectaron a las cuatro quintas partes de las cosechas, epidemia contagiosa (1915) y "peste" (1918).

 

La autarquía económica posterior a la Guerra Civil fue menos dura en Navalmanzano que en otras zonas, sobre todo urbanas, de España. Aunque la escasez de todo era patente, la cercanía de huertos y ganados hizo más llevadera esta complicada etapa de nuestra historia. De todos modos, hubo requisamientos de productos agrícolas y ganaderos que, desde el Ayuntamiento, se trataban de mitigar. En esos momentos difíciles, la población sigue aumentando hasta 1955, cuando se llega a nuestra cifra más alta: 1.692 habitantes de hecho y 1.774 de derecho.

 

Pero el campo y el pinar no puede alimentar a tanta gente. Eso, las malas cosechas de 1960 a 1963 y la introducción de maquinaria más moderna para las tierras de labor (segadoras, aventadoras, tractor,...), o la ruina del mundo del pino por la bajada de precios de la resina y sus derivados, llevará a muchos navalmanzanenses a la emigración. Su destino, Madrid, el País Vasco y los trabajos temporales en Francia.

 

Los años siguientes inician grandes proyectos con altos costes: abastecimiento de aguas, alcantarillado, pavimentación de calles, alumbrado público,... que obligarán al Ayuntamiento a vender parcelas de propios o arena de los Blancares. Y, mientras, la transición democrática empapa la política municipal.

 

ARQUEOLOGÍA

En nuestro término municipal se localizan cuatro yacimientos arqueológicos catalogados: "Carratejera", "El Cardenal", "El Redondal" y "El Soto".

El Yacimiento de "Carratejera" fue afectado por la construcción de la variante de Navalmanzano CL-601 (Segovia-Valladolid) y por este motivo se ejecutó una intervención arqueológica en el mismo. Tal y como reflejan los vestigios documentados de la Edad del Bronce, concretamente del Bronce Medio en su facies proto-Cogotas, este emplazamiento atrajo a gentes prehistóricas; Igualmente, fue el terreno elegido para un poblamiento posterior, como es el caso del asentamiento romano, en las postrimerías de esa etapa, en momentos tardorromanos.

 

Durante la excavación se encontraron diversos hallazgos (cerámica y metálicos, restos de un posible horno); también se recibió una donación anónima, aparentemente de materiales recuperados en el yacimiento a lo largo de los años.

 

Las piezas encontradas se encuentran en el Museo de Segovia; también se puede obtener información mas detallada sobre el yacimiento de "Carratejera" de Navalmanzano en el libro editado por Caja Segovia (Obra Social y Cultural) cuyo título es SEGOVIA ROMANA II. GENTES Y TERRITORIOS; Es el libro número 22 de la colección Conocer Segovia y puedes consultarlo, entre otros sitios en nuestra Biblioteca Municipal.